¿Qué tipo de mujer eres, fuerte o de fortaleza?

Cuando me hice esta pregunta, realmente me hizo reflexionar que ambas energías yacen en mí y sobre cuanta invalidación me he dado ante ello.


Ningún adjetivo es mejor que otro, pero son igual de vitales para crear la vida que deseas, dejando de identificarse en lo que los demás piensan de ti y sí concentrarse en lo que piensas de ti misma. Esto te ayuda a avanzar o detenerte en tu camino hacia lo que anhelas.

Nadie puede juzgar qué tipo de mujeres eres, cada quien vive de acuerdo a sus propias circunstancias.


Me llamó la atención este texto que te comparto a continuación porque podrás observar la manera en que las mismas mujeres nos etiquetamos y desvaloramos en vez de reconocernos. Incluso pensamos que uno es mejor que otro, pero no es así, es complemento.

Las mujeres no sabemos que tan fuertes somos o cuánta fortaleza tendremos hasta que la vida pone las situaciones enfrente.


Ser fuerte, es físico, la fortaleza se desarrolla. Un ejemplo, una mujer que no es fuerte físicamente no puede dar vida ni puede abordar la maternidad sin fortaleza. Ambas cualidades yacen en nosotras, al igual que en los hombres, lo importante radica en no perder de vista la esencia y como agentes de cambio no necesitamos diferenciarnos entre nosotras, tampoco podemos descuidar a otras mujeres que han hecho lo necesario por vivir o sobrevivir de acuerdo a sus acontecimientos.


Somos dualidad, reconocernos en ambos polos, amar ambas partes de nosotras, la luz y la oscuridad. Dejar de educarnos para la vulnerabilidad, somos equil