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Lo que no sabías sobre la danza

La danza es una actividad que lleva a estados elevados de conciencia, transporta a los extremos del motor maestro del cuerpo, el cerebro. Abre al máximo las capacidades cognitivas y realiza una sinergia entre el plano físico, mental y emocional de quien la practica.

Danzar es una experiencia de aprendizaje continuo, desarrolla cada una de las facultades innatas con las que llegamos a este mundo. En la danza, la música y el movimiento se transforman en arte, seguir ritmos musicales a través de secuencias corporales y la expresión de emociones son características inherentes a ella, las cuales se ven reflejadas en funciones cerebrales específicas.


La danza estimula al cerebro completamente porque requiere de la moción de cada músculo del cuerpo, aprendiendo a activarlos con conciencia, hace de cada extremidad un instrumento de actitud.


Danzamos desde pequeños, es una representación inmersa en todas las culturas, moverse es la principal actividad que hacemos a lo largo de la vida. El entrenamiento constante se traduce en técnicas y nomenclaturas generando así un método de desprendimiento que cae en una elevada estética llevada al arte escénico que se personifica interna y externamente en el danzarín.


Un individuo iniciado en la vida dancística comienza a transformarse a través de las experiencias que esta le brinda. Su físico comienza a cambiar y convertirse en una persona delgada, fuerte y flexible, en un ser inteligente con un desarrollo neuropsicológico óptimo.


Funciones del cerebro al danzar

A través del ejercicio físico que implica se generan reacciones químicas internas como la producción de endorfinas, estas sustancias naturales estimulan los centros de placer del cerebro creando satisfacción. Con ello surgen emociones, parte fundamental de esta acción.


Se involucra directamente al sistema nervioso a través de la multiplicidad de movimientos que envuelve. Se suma a ello el desarrollo de la memoria, la voluntad, la flexibilidad de pensamiento, la creación constante de nuevas secuencias, la sensibilidad y la emoción por mencionar algunas modalidades sensoriales del movimiento.


La corteza cerebral cubre los hemisferios, allí se encuentran los lóbulos frontal y parietal, el primero contiene las neuronas que controlan los músculos, reproducen el habla, elaboran el pensamiento y modulan la emoción. Y el segundo recibe la información sensorial e influye en la ubicación espacial- temporal, tiene que ver con los sonidos y la memoria. El occipital interpreta las imágenes. El cerebelo tiene relación directa en el control del cuerpo y el equilibrio, todos componentes fundamentales en la danza.


El cerebro representa mentalmente al cuerpo, realiza un mapa perfecto de posición y ubicación de cada parte del mismo para producir el movimiento a través de los músculos. Por ejemplo en la coreografía, los desplazamientos escénicos desarrollan la conciencia de espacio y tiempo, dimensiones y concentración en coordinación con otros cuerpos. El cerebro planea la secuencia de información representada en ángulos, distancias, tiempo, fuerza, aceleración y altura, además de la correcta postura del cuerpo.


Una de las bondades que ofrece la danza en la actividad cerebral es el desarrollo de la memoria a corto y largo plazo. La memoria a largo plazo se aúna cuando el movimiento se integra al cuerpo, es un aprendizaje continuo. El cuerpo tiene memoria y se guarda la información a lo largo de los años, es por ello que no olvidamos como caminar. La práctica perseverante lleva a la estilización y al movimiento perfecto inconsciente.


Con la música se activa el lóbulo temporal y la corteza auditiva, la cual integra la información del sonido al resto de los sentidos. Por último el sentimiento se da en el sistema límbico otorgando la calidad emocional y artística de la danza. El dominio de estos procesos es una breve descripción de lo que sucede orgánicamente al danzar.


Liberación de los niveles del ser

La danza también es una herramienta para la apertura a estados de consciencia elevados y la liberación corporal en cada uno de sus niveles de energía. Cuando se danza no hay pensamientos, se desvanecen en el movimiento, se abre la sutileza del ser, se rompen bloqueos expandiendo así el espíritu.


Es muy común notar que las personas que inician con una actividad artística como esta emprenden una metamorfosis en su organismo, mente y espíritu. Un gran ejemplo de todo ello son las danzas de Gurdjieff en las cuales el cuerpo se asocia con las aspiraciones internas del ser. Muchas veces el cuerpo se separa y no se perciben las limitaciones de ello en los aspectos de la vida. Se eliminan las posibilidades del físico y rompemos contacto con lo esencial.


El practicarlas libera la mecanicidad y revela el aspecto esencial de la naturaleza humana, el estado elemental del ente olvidado es reactivado y reestructura los programas adquiridos a lo largo de los aprendizajes recibidos.


La Programación Neurolingüística se basa en la ingeniería personal, es decir, las estructuras mentales que marcan estrategias con las que se enfrenta la vida día a día. Observa cómo es tu danza, qué te dice tu cuerpo, qué imágenes, sonidos y sensaciones hay en ti cuando te mueves. Así es tu danza en la vida, hay una estrategia interna con la cual enfrentas cada situación.


La danza te ayuda a la observación, es la composición de los niveles de tu ser, si están en armonía o hay un distanciamiento entre ellos. Hacerlo consciente es una forma de cambiar el plan y reconstruirte, no está de más decir que sus beneficios físicos se reflejan en salud, emociones elevadas que abren nuevas posibilidades de vivir, sin dejar de lado la mente que se renueva a través de descubrimiento constantes.


La interpretación dancística envuelve la transformación, un juego de desprendimiento, salir del protagonista cotidiano y entrar a la estrella de los ideales por alcanzar.


Soltar la mente y entrar al espíritu, el arte de la danza simplemente es permitir que el ser refleje su grandeza en figuras, ecos y éxtasis. No es lo que danzas, sino en lo que te conviertes cuando lo haces.