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El desafío de dejar de sentirte víctima y tomar la responsabilidad de tu vida

Desde niña a lado de mi abuela veía las telenovelas por el Canal de las Estrellas, en donde de manera inconsciente entraban en mí ideas de sufrimiento, porque entre más triste estaba la protagonista, más buena era… no bueno, con eso crecimos generaciones de mujeres, con dramas en el amor, el dinero y hasta en la salud.


El chiste es sufrir, tener drama en la vida… adentrándome en el camino del desarrollo personal me encontré con el término “Víctima” y pensé, eso es muy feo. Conforme fui avanzando me di cuenta que: ¡Me quedaba el saco! ¡Soy toda una víctima! ¡Una drama queen! Pude ver todo el drama que había creado en mi vida.


Pero obviamente no hablo de quienes leen esto, no, solo por si ves alguna la puedas identificar y ya no caigas en juegos sin sentido…


Una víctima es fácil de reconocer, a veces se cruzan por el camino, tienen tres características básicas, mira cuáles son:

1. Culpa a todo mundo por sus circunstancias, al marido, la vida, la otra, la situación en el país, que todos los hombres son iguales, etc.


2. Quieren atención, una de las mejores maneras de chupar la energía de otros, si no, no tendría sentido, se tiran al drama y no se esfuerzan por salir adelante.


3. Se justifican que no pueden, no saben, pero en realidad no quieren…

El drama es la celebración de no lograr lo que quieres alcanzar y fallar continuamente. Es el descontrol emocional que puedes tener en ti misma. Se muestra a través de quejas, lamentos, miedo, preocupación, coraje, ansiedad, pesar, resentimiento, etc.

Esto no quiere decir que no muestres tus emociones, es en qué cause las vas a llevar. En ocasiones, es más fácil actuar diciendo que uno no tiene nada que ver en lo que sucede, sin embargo, la realidad y la pregunta es: ¿de casualidad tendré yo algo que ver en todo esto?

Te comparto que empecé a correr, para mí era algo imposible. Cuando era adolescente mis papás me llevaban a correr los domingos por la mañana, y lo que recuerdo de ello es un ardor y comezón insoportable en mis piernas, reaccionaban poniéndose rojas, definitivamente no me gustaba y por lo cual correr para mí era un martirio.


Años más tarde conocí a una amiga runner, siempre la veía feliz con una súper actitud y yo con mi nube gris acompañándome, pero me dio curiosidad intentarlo nuevamente. Así que un día al estar ocupadas todas las máquinas elípticas del gimnasio, decidí subirme al aparato de mi sufrimiento… la caminadora. En ella empecé caminando, después corriendo poco a poco. Lo que noté fue mi mente, me gritaba: “no por favor, me duele, me arde, ya no puedo más, es injusto”; por mencionar algunos de los pensamientos negativos que explotaban en mi cabeza, sin embargo, continué día tras día hasta que llegó mi primera carrera de 10 kilómetros. Después de años de transformación personal sé que no soy mi mente, ni mi cuerpo, pero se duerme la conciencia si la relajas.


Me di cuenta de mi víctima en todo su esplendor, pero al poco tiempo noté como mi mente se fue callando hasta disolver todo en una emoción positiva al encuentro de mi misma. No sé si es mucho o poco, solo sé que ha sido mi esfuerzo y que soy más grande que mis quejas, dejé salir mi voluntad y mi amor propio, no adelgacé increíblemente, ni fue una historia feliz de transformación, sólo sé que diariamente en esa época tuve un encuentro conmigo, recorriendo de 5 a 7 kilómetros diarios, los cuales agradecí porque es fue manera de avanzar.


Me ha apoyado a evolucionar para ser responsable de mi salud, pareciera que solo fue correr, pero en realidad para mí fue soltar creencias que me han limitado. No tienes que ser perfecta, simplemente amarte y para mí fue una manera de hacerlo.

También me impulso Will Smith con este mensaje:


Osho, un maestro espiritual preguntaba… ¿Por qué nos cuesta soltar lo que no hace miserables? Y la respuesta es: porque si sueltas eso, también tienes que soltar los beneficios. Esto de una u otra forma conviene ¿no crees?

Dejo en claro que no estoy menospreciando ninguna situación de personas que han sufrido circunstancias duras en su vida, aquí el punto es como han decidido resurgir ante ello, el Ser brilla ante la adversidad, algunos ejemplos femeninos: Malala Yousafzai, Madonna, Oprah Winfrey, Marilyn Monroe, Frida Kalho, por mencionar algunas.

No se quedaron en su agonía, decidieron llevar a otro nivel su fuerza y compartir su historia para liberarse. Tu historia tal vez no tiene que llegar a esos niveles de dolor para darte cuenta los bendecida que eres.


De una u otra forma es tu decisión y si te caes victimizándote, solo pon un alto a tu mente y cuestiónate si quieres seguir viviendo al efecto de las circunstancias o tomar las riendas de tu vida.



¿Cómo dejar de hacerse la víctima?


Analízate. Intenta ver por qué te hayas comportado desde una posición de víctima, no pongas la responsabilidad en el otro, pregúntate: ...

  1. Analiza el entorno.

  2. Responsabilízate de ti misma.

  3. Empodérate.

  4. Pide ayuda profesional.

  5. Conócete.



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