Cada mujer es como una flor

Cuando hablamos de feminidad creemos que está fuera de nosotras, algo que alcanzar o desarrollar, pero en realidad es nuestra esencia y la tenemos en todo momento.


Nos distraemos en las actividades cotidianas y dejamos de lado nuestra conciencia femenina.


Una forma de sentir la feminidad es a través de los talentos con los cuales brillamos, como el canto, la danza, la lírica, la pintura entre otras artes. Las mujeres nos hemos dejado de expresar en la modernidad, nos hemos desconectado de nosotras mismas creando así un desequilibrio.

La energía femenina es como una flor energética dentro de nosotras, sus raíces están en el chacra sexual que se ubica en el bajo vientre, el cual representa al elemento agua, la cual es vital para cultivar un jardín, pero sobre todo el amor y la atención que le ponemos para que crezca.


El tallo simboliza la seguridad, se manifiesta con el chacra del plexo solar, el cual representa la acción y poder de concretar las ideas en realidades.

Y por último la corola, el símbolo de individualidad y belleza única que poseen las flores, refleja la energía de los chacras corazón y garganta, los cuales significan el amor y la creatividad, inherentes al género femenino.

Cuando digo que las mujeres somos flores es porque al igual que ellas tenemos una belleza singular, somos sutiles, inspiramos pero sobre todo cada una es especial, no se comparan ni se están preguntando como serían mejores especímenes.

Las flores no nacen para ser hermosas, simplemente son. La representación de su belleza es explícita al permitirse observarlas con una sensibilidad profunda.